Los péptidos están de moda. El retinol lleva décadas entre nosotros. Y quizá precisamente por eso los primeros resultan ahora mucho más interesantes.
En cosmética tenemos cierta fascinación por lo nuevo. Cada temporada aparece un ingrediente, una técnica o una nueva forma de construir la rutina que promete cambiar nuestra piel.
Péptidos. Skin cycling. Layering. Retinol sandwich. Slugging. Rutinas coreanas de diez pasos. En Método R preferimos hacernos otra pregunta:
¿Qué necesita realmente la piel?
Porque cuando desarrollamos una fórmula no buscamos incorporar el ingrediente que más se está buscando en Google. Buscamos los activos que tienen sentido desde el punto de vista dermatológico, en concentraciones adecuadas y dentro de una formulación que permita utilizarlos de forma constante. Y cuando tuvimos que elegir entre péptidos y retinoides, lo tuvimos bastante claro.
Péptidos vs. retinol: ¿cuál tiene más evidencia?
Los péptidos son pequeñas cadenas de aminoácidos que pueden desempeñar distintas funciones en la piel. Dependiendo del péptido, pueden actuar como moléculas señalizadoras y contribuir a procesos relacionados con la hidratación, la función barrera o la síntesis de componentes de la matriz extracelular.
Son ingredientes interesantes. Pero no todos los péptidos son iguales, ni podemos atribuir a la categoría completa los resultados obtenidos con un péptido concreto. Y, sobre todo, si hablamos de mejorar los signos del envejecimiento cutáneo, hoy existe una diferencia importante: Los retinoides cuentan con décadas de investigación dermatológica y con un nivel de evidencia mucho mayor.
Sabemos que pueden favorecer la renovación celular, estimular la producción de colágeno y mejorar aspectos como la textura, las líneas finas, el tono irregular y determinados signos del fotoenvejecimiento.
Por eso en Método R elegimos un derivado de la vitamina A como uno de los pilares de nuestras rutinas de noche. Los péptidos pueden ser un complemento interesante dentro de determinadas formulaciones. Pero un complemento no es necesariamente un sustituto.
Si tuviéramos que elegir dónde poner nuestros recursos, nuestros activos y la complejidad de una fórmula, priorizaríamos aquello que cuenta con mayor evidencia.
Entonces, ¿por qué utilizamos retinol liposomado?
Porque elegir un activo eficaz es solo una parte del problema. La otra es conseguir que la piel lo tolere suficientemente bien como para poder utilizarlo con constancia. Con los retinoides ocurre algo curioso. Existe la tendencia a pensar que cuanto mayor sea la concentración, mejor será el producto.
Nosotros no lo vemos así: un retinoide muy potente que irrita tu piel hasta el punto de obligarte a suspenderlo puede ser menos interesante que una formulación bien diseñada que puedas mantener durante meses y años.
La constancia importa más que la potencia. Por eso en Método R utilizamos tecnología DDS de liposomas de nueva generación. El activo se incorpora en liposomas que permiten una liberación más gradual, dirigida y controlada. El objetivo es mejorar su disponibilidad en la piel y favorecer la tolerancia sin renunciar a la eficacia.
No queremos ser la marca con la más alta concentración de retinol ni hablamos del retinol más potente. Sabemos cual es la concentración optima para obtener todos sus beneficios y queremos que llegue bien, que tu piel lo tolere y que para ti sea fácil incorporarlo en tu rutina. Y esta diferencia es importante para entender muchas de las tendencias actuales alrededor del retinol.
Retinol sandwich: ¿es necesario poner crema antes y después del retinol?
El llamado retinol sandwich se ha convertido en una de las técnicas de skincare más populares en redes sociales. Consiste en aplicar primero una crema hidratante, después el producto con retinol y finalmente otra capa de crema.¿El objetivo? Reducir la irritación creando una barrera entre el retinol y la piel.
Pero hay algo que nos resulta paradójico: compramos un producto por su retinol y después ponemos una barrera para intentar que penetre menos. Es decir, pagamos por una determinada concentración de un activo para después reducir deliberadamente su disponibilidad en la piel.
Puede ser un recurso útil cuando un retinoide resulta demasiado irritante, pero en Método R preferimos resolver ese problema mucho antes: en la fórmula.
Por eso utilizamos retinol liposomado con un sistema de liberación gradual y controlada, buscando el equilibrio entre eficacia y tolerancia sin necesidad de interponer capas que puedan interferir en su penetración.No queremos que tengas que proteger tu piel del cosmético que acabas de comprar. Queremos diseñar el cosmético para que tu piel pueda aprovechar al 100%.
Por eso nuestras rutinas no necesitan retinol sandwich. La tolerancia no debería conseguirse desperdiciando parte del potencial del activo, sino formulándolo mejor.
Layering skincare: ¿en qué orden tengo que aplicar los productos?
Primero el sérum. Después la esencia. Luego los péptidos. ¿El ácido hialurónico antes o después de la niacinamida? ¿Puedo mezclar vitamina C y retinol? ¿Y dónde pongo los ácidos?La popularidad del layering skincare ha convertido el cuidado de la piel casi en una asignatura. Y precisamente contra esa idea nació Método R.
No creemos que una persona tenga que saber formulación cosmética para cuidar correctamente su piel. Ese trabajo deberíamos hacerlo nosotros. Nuestras rutinas están diseñadas por un dermatólogo y construidas para que cada producto tenga una función concreta dentro de un momento determinado del día.
- Limpiar.
- Tratar y proteger por la mañana.
- Tratar y reparar por la noche.
En lugar de ofrecer varios sérums para que después tengas que decidir cuáles combinar, en qué concentración y en qué orden, incorporamos distintos activos complementarios dentro de una misma formulación. Seleccionamos los ingredientes, decidimos sus concentraciones, estudiamos su compatibilidad, y diseñamos el vehículo para optimizar su administración.
Tú no deberías tener que hacer de formulador en el baño de tu casa. Por eso no recomendamos añadir layering a nuestras rutinas.
Skin cycling: ¿hay que cambiar de activos cada noche?
Otra de las grandes tendencias es el skin cycling: una noche exfoliación, otra noche retinol, después varias noches de recuperación y vuelta a empezar.
La lógica tiene sentido cuando utilizamos por separado distintos productos potencialmente irritantes. Pero también vuelve a trasladar al consumidor una decisión que nosotros preferimos resolver desde la formulación y el diseño de la rutina. Si para cuidar tu piel necesitas un calendario, quizá hemos complicado demasiado la cosmética.
En Método R no queremos que la cosmética sea una tarea más en tu agenda. Queremos que sea sencilla, que se incorpore fácilmente a tu día a día y que la constancia surja precisamente de esa sencillez.
Por eso formulamos pensando no solo en qué activos funcionan, sino en cómo combinarlos, en qué concentraciones y de qué forma podemos mejorar su tolerancia para crear rutinas que puedan mantenerse en el tiempo.
¿Significa eso que todas las pieles deben utilizar retinoides todas las noches desde el primer día? No. Si una piel necesita adaptarse, recomendamos empezar poco a poco y aumentar la frecuencia según tolerancia. Pero no porque haya que seguir un calendario predeterminado. Porque la que marca el ritmo es tu piel, no una tendencia.
Nuestra filosofía es sencilla: menos decisiones, menos productos y una rutina diseñada para poder mantenerla durante años. Porque en cosmética, la constancia probablemente sea mucho más importante que tener una rutina perfecta.
Slugging: ¿más producto significa más hidratación?
El slugging propone cubrir la piel al final de la rutina con una capa muy oclusiva para reducir la pérdida de agua. La oclusión tiene sentido dermatológico en determinadas situaciones y pieles. Pero eso no significa que todas las pieles necesiten añadir una capa extra cada noche.
Una buena crema hidratante debería estar formulada teniendo en cuenta humectación, emoliencia, función barrera y pérdida de agua transepidérmica. De nuevo, nuestra pregunta no es qué podemos añadir. Es qué podemos formular mejor.
Rutina coreana de 10 pasos: ¿más productos cuidan mejor la piel?
Probablemente esta sea la tendencia que mejor explica nuestra filosofía. Una rutina coreana de 10 pasos puede resultar placentera para quien disfruta de la cosmética como ritual. Y no hay nada malo en ello. Pero cuidar la piel y entretenernos con cosméticos son dos cosas diferentes.
Para mantener una piel sana no necesitamos necesariamente diez productos. Cada producto adicional significa más envases, más ingredientes, más posibilidades de interacción, más gasto y más tiempo. Nosotros elegimos deliberadamente el camino contrario.
Menos productos, mejor formulados, y menos envases en el planeta.
¿Y los péptidos?
No tenemos nada contra ellos. Algunos péptidos son ingredientes cosméticos interesantes y existe investigación prometedora sobre determinadas moléculas. Si en algún momento consideramos que un péptido concreto aporta un beneficio relevante, cuenta con evidencia suficiente y mejora una fórmula que estamos desarrollando, podremos utilizarlo. Pero no incorporaremos péptidos simplemente porque los péptidos estén de moda. Ni sustituiremos por ellos un activo con décadas de evidencia si no existe una razón científica para hacerlo.
Ese criterio se aplica a los péptidos y a cualquier otro ingrediente.
La tendencia que sí queremos seguir
Quizá el futuro de la cosmética no debería consistir en descubrir cuál será el próximo ingrediente viral. Quizá debería consistir en utilizar mejor los que ya sabemos que funcionan.
Formular mejor / Elegir mejor / Usar menos / Ser constantes / Generar menos residuos.
Y dejar de convertir el cuidado de la piel en una carrera interminable hacia una piel perfecta que, sencillamente, no existe. En Método R no queremos seguir esa tendencia. Queremos crear otra: una tendencia basada en el sentido común, la evidencia científica y la sostenibilidad. Una cosmética en la que no tengas que aprender qué producto va antes, cuál va después, qué activos puedes mezclar o qué técnica necesitas utilizar para tolerarlos.
Para eso está detrás de la rutina un dermatólogo. Porque para nosotros la piel no es un entretenimiento. Es el órgano más grande de nuestro cuerpo. Nos protege durante toda nuestra vida y cambia con nosotros. Y nos parece demasiado importante como para tratarla con frivolidad.
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Un regalo para cuidar mejor tu piel
Cuando pensamos en un regalo para nuestros clientes, no quisimos regalar otra crema. Quisimos regalar conocimiento. Por eso, con todos los pedidos superiores a 100 € recibirás Larga vida a tu piel, el nuevo libro del Dr. Ricardo Ruiz. Porque cuidar la piel también es entenderla.
Hasta agotar existencias.
Y también os recomiendo este artículo del Dr. Ricardo Ruiz.
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